Miles de personas asistieron este domingo al festival “viva América” que incluyó durante una semana distintos actos culturales y sociales.
A son de la cumbia, la salsa y el joropo, Colombia se hizo presente, mostrándole al mundo por qué somos un país rico culturalmente. El sombrero vueltiao, las banderas, gorras y camisas fueron los protagonistas en el público que enérgicamente cantaban y bailaban al son de la música. Un verdadero carnaval.
Cuba, Ecuador, Paraguay, Nicaragua, Perú, Brasil, México, Chile, República Dominicana y Argentina también se unieron a este colorido desfile, que se celebró por cuarto año consecutivo en la capital española.
El gran cierre estuvo a cargo del grupo puertorriqueño “calle 13”, con un multitudinario concierto en la céntrica plaza de Cibeles. "¡Viva Latinoamérica, Viva Madrid, Viva España!", lanzó el grupo a sus fans, que vibraron al son de "Pal norte" o "Fiesta de locos” entre muchos otros éxitos.
El desfile tuvo durante toda la tarde una afluencia de "más de 200.000 personas", convirtiéndolo así en la mejor edición de todos los festivales. La presencia latina se sintió. Sin duda un excelente evento de principio a fin.
lunes, 11 de octubre de 2010
miércoles, 4 de agosto de 2010
Y a propósito de nuestro día
El 9 de febrero es considerado el día mundial del periodismo. Sin embargo, en nuestro país, por decreto gubernamental del gobierno de Álvaro Uribe (Ley 918) fue declarado el día 4 de agosto como el “Día del Periodista y Comunicador”, en conmemoración de la primera publicación de la “Declaración de los Derechos del Hombre”, realizada el 4 de agosto de 1794 por Antonio Nariño, Precursor de la Independencia. Es decir; tenemos dos días al año para celebrar nuestra importante labor.
Cuando inicié mis estudios de comunicación social, sabía que era el inicio de lo que me dedicaría por el resto de mis días, ya que a diferencia de lo que muchos creen, a esta carrera hay que amarla tanto para poder llegar hasta el final y en el final tener ganas de seguir luchando.
No en vano, somos considerados el cuarto poder, de hecho somos la única carrera en el mundo que tiene este apellido, pero es apenas lógico cuando nos damos cuenta que desde que nos levantamos consumimos información: la radio, la televisión, la computadora entre otros son un miembro más de nuestro hogar.
Mario Vargas Llosa recuerda que cierta vez le dijo a su padre que ya no sería marino sino periodista, una de las profesiones más fascinantes después de la literatura. Dice el escritor que no hay oficio en el mundo que haga vivir tanto la vida como una permanente aventura, que exponga a quien lo practica a tantas experiencias sobre la condición humana y sus infinitas manifestaciones y ramificaciones, y que eduque mejor y de manera tan vívida sobre las grandezas y miserias de la historia que se va haciendo en nuestro entorno y la levadura que anima la vida de las naciones y los individuos.
La labor del periodista y del comunicador es de vital importancia, somos los constructores de sociedad, los líderes de opinión, tenemos que dominar cualquier tema y más que eso, tenemos una responsabilidad social, con la gente, con el pueblo, con el lector, el televidente, el oyente.La responsabilidad va más allá de presentar un buen escrito, nuestra verdadera misión es decir siempre la VERDAD.
Tristemente hemos entendido mal nuestra labor, hoy, los medios han perdido ese carácter de independencia que debe caracterizar a cualquier periodista y comunicador. Los grandes grupos económicos y políticos manipulan la información cometiendo una grave falta a la ética y a la verdad, desinformando en muchos casos y faltando a sus principios más básicos. Muchas veces somos los voceros de alguien o de algo, olvidándonos que cuando estamos en función de buscar la verdad no tenemos nacionalidad, ni partido político nuestro verdadero compromiso es con las personas.
Por eso me pregunto: ¿Por qué cuarto poder? El periodismo va contra el poder y no es uno más de ellos. El periodista no debe ser el héroe debe ser el anti héroe, el periodista no debe salir en la pantalla ni en la foto, sino debe tomar la foto, o grabar con la cámara.
Es momento de cambiar el rumbo, no podemos darle continuismo al periodismo mal hecho, es solo mediante la verdad que la sociedad dejará de ser ignorante y tendrá la facultad para orientar su futuro. Un concepto lindo y directo.
Finalmente y afortunadamente hay personas en este medio que nos inspiran para seguir en la lucha, mentes brillantes, genios incomparables que hacen de esta profesión la más bella de todas.
Feliz día comunicadores!!!
martes, 20 de julio de 2010
"Los pueblos latinoamericanos han logrado únicamente su independecia, aún les falta alcanzar su verdadera libertad "

En el día de hoy en nuestro país se cumplen 200 años de independencia, una fecha en la que muchos colombianos sacan sus banderas, celebran y hoy más que nunca se sienten orgullosos de haber nacido en este lugar.
Pero pienso que esta fecha es ideal para abrir los ojos y preguntarnos ¿qué tan cierto es que hoy somos un país independiente y libre?, ¿nos “liberamos”? pero… ¿qué tan “libres somos si no nos podemos “mover”?, somos un país con libertad condicional o peor aún somos libres ante el mundo pero en la realidad y en los hechos hoy somos más esclavos que nunca. Es más ni siquiera conocemos nuestra historia, creemos que somos lo mejor porque tenemos a una Shakira o un Juanes o porque nuestro país es hermoso en cada rincón y sí! esos son motivos para estarlo, pero creo firmemente que a partir de hoy, Colombia no puede ser la misma que ha sido durante estos 200 años.
Celebremos pero celebremos a conciencia, si vamos a festejar libertad entonces exijamos libertad y si nos sentimos orgullosos que sea por motivos profundos no por el show que nos venden los medios. Recordemos que este día más que cualquier otra cosa también es una oportunidad para pensar.
Y claro que amo a mi país, me declaro 100% patriota pero no me confundan con los nacionalistas que están conformes con lo que ya hay. Yo amo a mi país porque a pesar de las injusticias, los atropellos, las violaciones a los derechos humanos y los robos entre otros soy consciente que los buenos somos más. Y finalmente… ¿qué fue lo que sucedió hace 200 años?
lunes, 5 de julio de 2010
Del capitalismo a la capitalización
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Desde ese momento cambió mi percepción del mundo…
La otra vez, estaba esperando a que me hicieran un perro caliente cerca de mi casa. De pronto, un niño de unos ojos tan negros que aclaraban la noche y una boca hecha de hambre y cansancio me pidió “una monedita”, metí mis manos al bolso y le regalé 500 pesos. El niño se quedó a los alrededores para conseguir más dinero. Yo lo veía con ojos de compasión y pensaba “cómo pueden haber niños pidiendo en la calle y sin comer”. Él notaba que yo lo observaba con detenimiento, ese ritual duró como unos cinco minutos más. Un sentimiento en mí hizo que lo llamara, él, con incredulidad, llegó hasta donde estaba yo. Le pregunté que si ya había comido y que si quería un perro, su respuesta fue una sola palabra monosilábica, pero tan dolorosa, tan llena de hambre y llena de esperanzas. Le dije al señor que atendía que me hiciera otro perro sencillo.
Yo no soy de las que le da limosnas a la gente, pero ese día me nació por un yo no sé qué. Pero, lo que cambiaría mi percepción, no era sólo eso, sino lo que pasó luego…
No entendía, se suponía que debería ser la que velara pro todos los ciudadanos, incluyendo a los niños que no tienen nada para comer ni dónde dormir. Entonces, recordé mi clase de Historia Económica General, cuando el profesor decía que había una distinción entre capitalismo, capitalismo de estado y neoliberalismo. Caí en cuenta que no estaba en un capitalismo de estado, sino en un neoliberalismo.
¿Cómo era que este sistema económico había permutado?
Bien, he llegado a pensar que el capitalismo es indestructible y que, tal como lo es la materia, no se destruye, sino que se transforma o, tal como lo hizo Jesús, muere pero resucita a los tres días; el capitalismo es como una religión o como la parte esencial de la física. Cuando un sistema se ve en crisis, recordemos que la crisis es la anomalía de todo paradigma (según, Kunt), es menester que se originen nuevas formas de economía (por ello, muchos países adoptaron el socialismo) o que se cambie algo del antiguo sistema. El salvavidas del capitalismo ha sido el Estado y la democracia. Esta será mi hipótesis, parece una locura decir que el Estado haya sido el salvador de este modo de producción, pero los argumentos serán contundentes.
Es sabido que el llamado Laissez-faire o ‘libre competencia’ es la base del capitalismo. Es una buena base, si se observan los planteamientos de este sistema económico, puesto que une los planteamientos hedonistas utilitaristas individuales de Hume y sus predecesores con las propuestas sociales de “Voluntad General” de Bentham, Paley y Locke. La libre competencia fue justificada con el enunciado de que los individuos, por naturaleza, tienden a buscar l bien común; entonces, si dejaba la economía a los intereses particulares no había problema en que llegara el bien común, puesto que esto era innato a los sujetos. Además, el capitalismo aprovechó el mal manejo que había tenido el Estado a lo largo del siglo XVIII, esto fue una gran ayuda para que el nuevo sistema económico rondara por las cabezas de todos.
A ello, se le sumó el que Darwin postulara su teoría de la evolución y que dijera que la libre competencia había hecho al hombre, esa ley de la selectividad. EL principio de la supervivencia del más fuerte podía considerarse como una amplia generalización de la economía. Entonces, Keynes, en su ponencia El final del ‘Laissez-faire (1926), nos decía que las jirafas con el cuello más largo eran las que podían alcanzar los mejores alimentos, mientras que las demás estaban relegadas a comer las sobras o las hojas pisoteadas que cayeran al suelo, pero que, tarde o temprano, debían morir para que siguiera la libre competencia entre las más fuertes.
El capitalismo estaba planteado desde el laissze-faire, pero, para ello, necesitaban una libertad económica que, para sus comienzos, estaba restringida; necesitaban una economía de mercado. Sin embargo, el Estado no se opuso a que se le hiciera a un lado, incluso los gobernantes decían “Para gobernar mejor, hay que gobernar menos”. Entonces, el Estado dejó que las grandes jirafas destruyeran a las más débiles sin piedad, que los grandes empresarios que se valieron de su capacidad y estrategia para convertir cualquier capital en producción y dinero destruyeran a las jirafas de cuello corto. Marx y Engels ya habían advertido que el problema de este modo de producción se encontraba en la distribución y lo que planteaban era un socialismo impuesto por medio de una revolución, hasta este instante del texto tienen razón.
Ahora bien, nos preguntaremos cómo es posible que la sociedad dejara que se impusiera un modo económico capitalismo cuando la libre competencia ignoraba a los más débiles. Muy fácil, el poder simbólico capitalismo planteó su salvavidas de siempre: la democracia. Por medio de este sistema gubernamental se hacía que las personas fueran iguales y fraternales en lo público, pues eran vistos y constituidos con los mismos ojos por el Estado (nótese que aquí otra vez el Estado le salva el pellejo al capitalismo). El capitalismo se valió de una división dual de la sociedad: lo público y lo privado; el primero era donde la igualdad y la fraternidad y lo segundo era donde la libertad se ejercía, peor no cualquier libertad, sino una libertad económica. Pareciese una estructura organizadora social sacada de la isla utópica.
Sin embargo, ese poderoso Titanic que navegaba hasta por los océanos más congelados del mundo llamado capitalismo, ese gran barco que ni Dios lo podía destruir, ve un gran bloque de hielo en medio de su camino, lo trata de esquivar, pero el accidente no se hace esperar y el daño es inevitablemente profundo. Veamos cuál fue la punta del iceberg: en 1929, se da la mayor crisis del capitalismo en el mundo e irrumpe con la tranquilidad de los economistas. Las acciones y las ventas subieron de una manera galopante y, por lo tanto, el precio. Para los grandes empresarios era un gran negocio comprar acciones, se podía obtener dinero fácil, por lo que se genera una “locura de masas”; existe una libre competencia, no hay control, todos pueden hacer lo que se les da la gana. Y, entre lo que se les da la gana, está el pedir créditos y/o en otorgar créditos para la compra de acciones. Entonces, los créditos en os bancos se disparan de una manera descabellada, de pronto, no hay dinero en los bancos (todo está prestado, no hay dinero en las cuentas de los empresarios (todo se fue en acciones), no hay empleos; debido a todo lo anterior, no hay dinero, es decir, ¡no hay consumo!, la producción se pierde y no hay capital para seguir produciendo.
La punta del iceberg es preocupante, pero lo que está debajo del agua lo es aún más. El siglo XIX es un siglo optimista, en donde el hombre creyó que todos los interrogantes se solucionaban con la ciencia y la tecnología. Atención a este último elemento, puesto que, según Marx, esto significa mayor innovación y mayor producción en las maquinarias y, en consecuencia, mayor desempleo. La otra mitad que se encuentra por debajo de la superficialidad oceánica es el agro, pues la exportación de alimentos y la riqueza de E.U. era dada, en parte, por la exportación hacia los países en guerra, sin embargo, la Primera Gran Guerra ya había sido historia.
El agujero en el capitalismo era grande y el barco se hundía terriblemente con las bases del laissez-faire, pero para fortuna de este modo de producción y para desgracia del socialismo, el Titanic llevaba a Keynes de pequeño barco de emergencia. En 1926, aparece Keynes y su propuesta del capitalismo de Estado (nótese esta última palabra, este organismo es el salvador), el Estado de Bienestar.
¿Qué propone este personaje odiado por los socialistas? Keynes nos dice que las corrientes económicas que pretenden acabar con el capitalismo son muestras de escasez de pensamiento, puesto que no se debe proponer un cambio total que genere caos en el planeta y que pueda terminar en una nueva guerra mundial. Si bien Marx y Engels nos anuncian que el problema del capitalismo se halla en la distribución, Keynes nos plantea un pensamiento más importante: la base del capitalismo se encuentra en el consumismo y para que no haya nunca una crisis se debe buscar la forma de que el consumo no decrezca ni caduque.
El Estado fue el salvavidas del capitalismo. Keynes nos dice que lo público no puede estar en manos de unos intereses particulares, hay que diferenciar muy bien estos dos aspectos. Bien, El Estado no debe realizar acciones que ya estén haciendo los demás para hacerlas o un poco mejores o peores, que es lo más probable, sino ejecutar lo que no está haciendo ninguno y esto es lo público.
Para ello, se necesita recomponer el ‘contrato social’: debe haber una libre competencia controlada, es decir, que los créditos y la circulación de dinero estén controlados deliberadamente. El Estado debe organizarse, como lo insinuaba Burke, por ‘agenda’ y ‘no agenda’, lo primero se refiere a la Voluntad General y lo segundo a los intereses particulares que deben ser excluidos de lo estatal. Un Estado no sólo debe ofrecer protección física, sino también de otro aspecto para que el pueblo obedezca y se sienta agradecida con éste. ¿Cómo? Ser eficaz estatalmente es generar empleo para que haya consumo, por lo tanto, el Estado debe crear entidades burocráticas y hacer que el agro ascienda económicamente. Las entidades burocráticas no deben estar subordinadas por personas que hacen parte del mercado, sino de sujetos vinculados a lo social, no adheridos totalmente al Estado para que no haya un monopolio estatal, pero sí poyado en lo parlamentario.
En tiempos de prosperidad, según el capitalismo estatal, hay que ahorrar y en la crisis se invierte lo que se ha ahorrado. Sin embargo, esto no se debe poner en práctica sólo en lo individual y particular, sino también en lo público y estatal; dicho de otra manera, los impuestos que cobra el estado en los salarios deben ser tomados como ahorros, por una parte, y como inversión social, pro otra, así se tendrá dinero para lo tiempos difíciles como los del ’30 o los del 2008. Asimismo, el que los proletarios ahorren de su salario toda una vida para obtener una pensión cuando ya no puedan trabajar es bueno, puesto que tendrán dinero para seguir consumiendo aunque no estén trabajando; también por ello el capitalismo de Estado ve con buenos ojos la indemnización.
El salvavidas keynesiano sólo va a durar hasta el ’73, porque si bien desde el ’45 se había dado una hegemonía gigantesca pro parte de los E.U., para el año 73 iba a comenzar a decaer y, junto a ella, las propuestas keynesianas. Revisemos: en 1973, surge la crisis del petróleo, pues Egipto ataca en pleno Yom Kippur (celebración del nuevo año judío), pero los estadounidenses defienden a su aliado Israel atacando a los países árabes (musulmanes en su mayoría), entonces, la OPEP, en esa época liderada pro los países árabes, bloquea la circulación de petróleo hacia E.U.. Segundo hecho: en 1974, cuando ya hubo acontecido la guerra de Vietnam, el país norteamericano pierde, debido a que invirtió demasiado dinero en este conflicto armado y no obtuvo ganancias. Tercer acontecimiento: en 1980, acontece la crisis de la deuda. Los estadounidenses que, recordemos, son los de la deuda externa más grande del mundo necesitan dinero para su país y para pagarle a Japón y Alemania, entonces, se ven obligado a cobrarle a los países que están deudas con ellos , muchos de ellos, suramericanos; sin embargo, estos últimos no pueden pagarle a causa de incapacidad monetaria.
La libre competencia nuevamente era la causante de la decadencia de la hegemonía estadounidense, eran víctimas de su propio invento y debían inventarse otra cosa. Pero, no crean que Estados Unidos iba a dejar que el capitalismo se destruyera así por así y aceptar abiertamente que la habían embarrado con el laissez-fair. Solución: Hayek (suizo) y Freedman (estadounidense), ambos ganadores del Nóbel de economía, el primero en el 74 y el segundo lo hizo dos años más tarde (desconfiemos de estos premios); en definitiva, la solución se llamaba Neoliberalismo.
Primer planteamiento neoliberal: replantear las relaciones de producción. La producción, según Marx y Engels (no dejemos nunca al segundo por fuera), estaba constituida por un capital fijo (CF) + capital variable (CV); entonces, Freedman y Hayek creyeron que habían descubierto el agua tibia cuando ya los pensadores del socialismo lo habían dicho: para hacerse ricos hay es que reducir el CV; y en esto consiste el neoliberalismo. Esto implica reducir y controlar (disciplina fiscal) los salarios y la protección social. No contentos con ello, se crea un nuevo mercado a través de la privatización de la protección social y las pensiones para seducir a la inversión extranjera y fortalecer el sector financiero. Segunda propuesta neoliberal: ascender deliberadamente las privatizaciones y seducir al máximo a la inversión extranjera. Lo primero se debe dar en todos los sectores para que haya una “universalidad”, término utilizado por el Consenso de Washington, sobre todo, en los servicios y los recursos naturales. Con respecto a lo segundo, debe haber una “igualdad” (palabra también utilizada por el Consenso de Washington) entre extranjeros y nacionales. Última propuesta: aplicar el fordismo, es decir, el ensamblaje por parte. Por ejemplo: una chaqueta Adidas cuesta alrededor de US $ 90, para hacerla se necesita algodón, primero que todo, entonces, desde Colombia, en donde se produce este tipo de materia prima, se exporta; valor del algodón: 50 cent. Luego, se transporta hacia Perú en donde se producen las telas, lo que tiene el mismo valor. Por último, en México o El Salvador las maquilas hacen el ensamblaje.
Atención con el papel tan importante que desempeña el Estado que, nuevamente, salva al capitalismo: el control de la moneda; todo puede ser flexible, a excepción de la monedad, gracias a ello es que se pueda dar un neoliberalismo muy sólido. De esta manera se llega nuevamente a una economía de mercado.
El problema del neoliberalismo se encuentra en la distribución, debido a que lo que domina es la inversión extranjera y las riquezas se la llevan toda, no queda nada para los locales y los pobres se hacen más pobres. Si bien Marx y Engels acertaron con ello, existe un gran hueco en esta teoría: ellos plantean una lucha de clases entre burgueses y proletariados, pero nunca se imaginaron que en América Latina surgieran otras clases sociales: las etnias. Habría que repensar en ello y el adivinen a quién se le debería pedir ayuda. “El salvavidas del capitalismo ha sido el Estado y la democracia”, ¿recuerdan mi hipótesis? Ya está afirmada, reafirmada, argumentada y clara.
… El niño se sentó en dirección diagonal hacia mí, yo lo intimidaba con la mirada, de repente, cuando vio que el perro caliente estaba casi listo, le dijo al que lo estaba haciendo. “para llevar, por favor”. Yo incrédula y sorprendida le pregunté lo que parecía obvio para él “¿Por qué lo pediste para llevar?”, lo que el niño respondió hizo que mi percepción cambiara: “para compartirlo con mis hermanitos”. La mirada se me perdió entre las calles, el frío me perforó la piel y el corazón se me atragantó. Cuando reaccioné él ya se había ido sin decir ni una sola palabra, si siquiera me dio las gracias. En ese momento, no pensé que era un maleducado, sino en darme una cachetada y gritarme “¡Por qué no le diste otro perro caliente!”. Evidentemente el niño tenía hermanos y eran mínimo dos, porque lo dijo en plural y, para completar, eran menores, pues el diminutivo me lo insinuaba.
No entendía el nombre que se le había otorgado a este modo de producción que se transforma y no se destruye, como la materia. Entendí, entonces, que el nombre no se debe a que la base es el capital, sino a que capitaliza a los más débiles y cuando conjugo el verbo ‘capitalizar’ no me refiero ni a la primera ni a la segunda definición que aparece en el Diccionario de la Real Academia Española (RAE), sino al tercero “utilizar en propio beneficio una acción o situación, aunque sean ajenas”. Si bien no estamos en una época totalmente capitalizada, sí estamos en el mundo de la capitalización por parte del capitalismo y, junto a él, el neoliberalismo.
lunes, 28 de junio de 2010
Colombia en un solo lugar

Mientras Bogotá duerme, en un lugar de esta gran ciudad, el día empieza. Cuando aún no amanece, mujeres, hombres y niños se disponen a trabajar. El tiempo parece contado para ellos, con prisa, los coteros cargan grandes bultos mientras en las calles el tráfico parece interminable, pareciera que cada paso que dan estuviese contado.
Rodolfo, un hombre de 43 años, se gana la vida alquilando carretas para facilitar el número de cargas, dice que su día empieza a las 3:30 de la mañana cuando llega a Corabastos y se dispone a trabajar en lo que hace 15 años se ha convertido en su sustento y en el de toda su familia.
Por su parte, Juan, un niño de tan solo 10 años, nos invita a probar de las jugosas frutas que vende. Es alegre, maduro para la edad que tiene, pero al fin al cabo niño. Rápidamente entablamos una conversación, me dijo que se levanta todos los días a las 3:00 de la mañana, que no va a la escuela porque si no trabaja, en su casa no comen. Un poco aterrada por lo que me contaba Juan, me dí cuenta de que en ese lugar se esconden mil historias y que sin lugar a dudas ahí estaba reflejada Colombia.
Me dio tristeza saber que a esa hora de la mañana, mientras normalmente yo estoy dormida, este pequeño trabaja como un guerrero, pero más que admirar su tenacidad, sabía que algo no cuadraba: cómo es posible que el artículo 44 profese que “son derechos fundamentales de los niños: la vida, la integridad física, la salud y la seguridad social, la alimentación equilibrada, su nombre y nacionalidad, tener una familia y no ser separados de ella, el cuidado y amor, la educación y la cultura, la recreación y la libre expresión de su opinión. Serán protegidos contra toda forma de abandono, violencia física o moral, secuestro, venta, abuso sexual, explotación laboral o económica y trabajos riesgosos”. Definitivamente lo que está escrito ahí, en nuestro país no se cumple. Y es que Juan le daba cara a toda una realidad social, una realidad que pareciera que ya estuviéramos acostumbrados a verla, pero que en definitiva nadie hace nada.
Siguiendo en mi travesía por este agitado lugar, me encuentro que no solo los hombres llevan en sus hombros el gran peso de los bultos, sino que también las mujeres lo hacen. La mayoría de ellas son madres cabezas de hogar, mantienen a sus hijos con este oficio. Es realmente impresionante como ellas trabajan igual que los hombres, esto nos dice que para ellas no hay nada grande y que cualquier trabajo es apto sin importar el sexo.
Es sorprendente como en un lugar se pueden ver todas las realidades, desde el dueño del restaurante que compra los alimentos para su negocio hasta las personas que se ganan la vida vendiendo toda clase de alimentos. Este es el mercado para muchos, otro mundo para otros, nuestra realidad vista desde todos los colores y ángulos y, para mi, una experiencia que difícilmente olvidaré.
Ser delgada más que una moda

En una sociedad como la nuestra ser cada vez más delgadas es sinónimo de aceptación para muchas jóvenes. La Anorexia y bulimia (entre muchos otros trastornos alimenticios), han cobrado la vida de cientos de adolescentes en el mundo. Pero, ¿cuáles son las verdaderas causas?
“Nadie dijo que ser una princesa fuera fácil” ésta es la frase de bienvenida en uno de los blogs Pro-ana y Pro-mía, un espacio en donde las personas con este tipo de trastornos están en contacto, se dan tips para bajar aún más de peso o en su defecto para que no las descubran. Lo más preocupante de esta situación es que es uno de los sitios web más visitado, aquí las jóvenes cuentan sus historias y se sienten respaldadas. En este espacio es fácil encontrar frases como: “Las páginas Pro-ana y Pro-mía, así como los grupos, no son Pro-enfermedad, ni Pro-muerte, simplemente son Pro-perfección. Queremos sentirnos orgullosas de representar la perfección y lo lograremos” ó también “¡No romperás el ayuno!, ni esa dieta de la semana. Si lo haces tendrás que reponer más horas de ejercicio como castigo. Serás flaca porque puedo, porque quiero, porque si puedo lograr esto puedo lograr cualquier cosa. Porque toda la gente que me vea se morirán de envidia al verme”.
Aunque parezca aterrador, estas frases no son nada comparado con el océano de posibilidades que se pueden encontrar en estos sitios como: diccionarios, manuales, trucos, chats, fotografías de mujeres induciendo al vómito o en su defecto de celebridades que han sufrido o sufren de anorexia y las catalogan como modelos a seguir, también muestran la fotografía de una mujer muy flaca y una exageradamente gorda, con una frase que dice “tú eliges”, en otra muestran a dos mujeres obesas y señalan: “ mírame si tienes hambre”. Este tipo de situaciones me hace pensar que estamos frente a un problema realmente grave, si lo vemos por encima es fácil criticarlas pero si analizamos más a fondo la situación, ésta enfermedad es solo el producto de nuestra sociedad..
Pero para entrar en materia es necesario adentrarnos al significado de ‘Ana’ y ‘Mía’, la primera considerada como anorexia, es un desorden alimenticio y psicólogico a la vez. La persona entra a un régimen a tal punto de obsesionarse con la idea de perder peso. Las características de este trastorno son: la distorsión de la imagen corporal, insomnio e hiperactividad, extrema rigidez en su rutina de ejercicios, perdida del período menstrual, estrictas reglas de alimentación como tomar líquidos o no comer sin haber hecho ejercicio antes. Por otro lado la Bulimia, es una adicción placentera y autodestructiva, esta enfermedad se caracteriza por utilizar métodos para la pérdida de peso como el vómito inducido, el abuso de laxantes o diuréticos y la exageración de ejercicios. La bulimia es considerada una enfermedad invisible ya que puede pasar mucho tiempo sin que el entorno del enfermo lo perciba.
Aunque no es una enfermedad nueva, la gente desconoce los riegos de padecerla. Es más ni siquiera son concientes de la magnitud del problema. Las jovencitas con este tipo de trastornos son consideradas “huecas”, “mal criadas”, “superficiales”, “inconcientes” y muchos adjetivos más que no las dejan muy bien paradas. ¿Pero alguien se ha puesto a pensar que piensan ellas?, ¿son tan culpables como las personas dicen? , ¿Acaso su idea loca de conseguir la “perfección” es porque sí y no tiene ningún trasfondo?
Pues bien, vivimos en una sociedad donde los medios nos han metido en la cabeza que ser delgados es sinónimo de éxito y felicidad. Las revistas y la publicidad en general nos muestran modelos anoréxicos como paradigma de deseo sexual, los diseñadores por su parte nos muestran sus tendencias para personas casi esqueléticas que muy seguramente las mujeres reales no podrían llevarla con éxito. Estamos sumergidos en una sociedad de consumo cada vez más exigente en donde ser bello es casi casi una ley, en donde se le ha dado más importancia a lo que se ve y no a la esencia como tal, en donde todo lo que se respira va ligado al entretenimiento y este como tal va inmerso en las modas, las dietas, el ejercicio, la belleza, en fin.
Una enfermedad como la anorexia y/o bulimia no es más que el resultado de una cultura de la perfección que vivimos hoy, lo más alarmante es que en Colombia “Ana” y “Mía” han cobrado cientos de vidas. Se calcula que dos de cada cien adolescentes la padecen en nuestro país y ¿cómo no? Si estamos en el país donde se celebran más de 4.000 reinados al año, en donde las mamás hablan de dietas con las amigas, en donde practicarse una cirugía estética no es considerado algo del otro mundo aunque se ponga la vida en riesgo.
Pienso que antes de criticarlas debemos ayudarlas. Ana belén una joven que superó la anorexia dice: “En el colegio decían que era drogadicta o que estaba loca, claro porque estamos muy mal informados de esta enfermedad, lastimosamente mi única error fue enfermarme, caer en una enfermedad en la que muchas jovencitas caen y hombres también aunque creamos que no”, hoy ella está dada de alta más no recuperada, porque esta es una enfermedad como alcoholismo, tienes que estar conciente toda la vida que la tuviste para que no vuelva.
Pese a toda esta gran problemática social y a la falta de información, existen fundaciones que trabajan por prevenir y dar tratamiento gratuito. Pero pienso que el mayor trabajo está en casa, los padres tienen mucho que ver, es importante fortalecer los valores y entender que antes de preparar el cuerpo es importante preparar el alma y el espíritu.
Un utilero que brilla con luz propia
Crónica
Son las 6:30 de la mañana y José Alirio Ramírez se dispone a trabajar en lo que desde hace 14 años se ha convertido en su vida. Mientras los jugadores del equipo profesional Millonarios van llegando al entrenamiento, Alirio, como todos lo llaman, prepara la cancha.
Es un día lluvioso, pero eso no es impedimento para que el equipo practique y Alirio cumpla sus labores. En la cancha está pendiente de todo: balones, conos, el agua de los jugadores, en fin. En el lugar del juego él es un jugador más. Se pierde entre todo el equipo. Si todos corren hacia un lado o de una cancha a otra, ahí va Alirio también, detrás de ellos, como uno más. Fácilmente podría parecer el técnico o por qué no, el arquero, el médico, el gerente, entre un número casi interminable de adjetivos.
Alirio, tiene 4 hijos: dos hombres y dos mujeres. En su casa solo se respira futbol. Desde su esposa hasta el menor de sus hijos son hinchas empedernidos del ‘azul azul’. “Yo creo que eso se lleva en la sangre. La primera vez que entré al estadio fue a las 12 años a ver un partido de Millonarios. Mi gran anhelo era estar ahí. Yo sabía en el fondo que algún día cumpliría mi sueño”. Lo que parecía un sueño se convirtió en su día a día, su sustento, su alegría y muchas veces su tristeza. “Somos como una familia, lo que le pasa a uno es como si le pasara a todos. Lo más duro de este trabajo es salir cabizbajos de las derrotas”.
Alirio, desde muy joven, empezó a trabajar. Primero se desempeñó por muchos años como almacenista. En ese lugar, conoció a personas maravillosas, amigos que aún conserva, pero siempre sentía que algo faltaba en su vida. Durante su período de almacenista, se casó y se convirtió en padre, razón que lo obligó a cambiar de trabajo.
Luego de una larga búsqueda, fue contratan por Cervecería Águila en Tocancipá. En este lugar laboró dos años, hasta que un amigo le comentó que estaban buscando utileros en Millonarios. Él sentía que era la oportunidad perfecta, trabajar en lo que realmente le gusta y apasiona.
“Todavía recuerdo como si fuera ayer el primer día que llegué al club. Era una mezcla de sensaciones. Por un lado, la incertidumbre, pero por el otro, la gran emoción de llegar a un lugar donde siempre se respira futbol, en el lugar que quiero y con el equipo que siempre soñé”. En esa mañana de Abril, Alirio se levantó muy temprano a su nuevo lugar de trabajo. Era el primer día del resto de sus días. Como un niño con su juguete nuevo, se sentía realmente feliz “con decirle que llegué primero que todos”, lo dice con tono jocoso mientras continúa narrando “recuerdo que ese día todos me trataron con mucho cariño. Al comienzo fue duro acostumbrarme al ritmo de trabajo y a toda esa responsabilidad que significaba ser el utilero de un equipo grande”
Mientras que el tiempo pasaba, Alirio se iba encariñando con todos los que hacen posible “Millonarios”, pero asegura que es muy triste ver cómo unos entran y salen constantemente del equipo: “siempre, cuando alguien sale del equipo, se siente el vacío. Yo por mi parte, recuerdo mucho al arquero uruguayo Héctor Burguez. Nos hicimos tan amigos que él siempre se preocupaba por mi familia y estaba pendiente de mis problemas; él es una de las personas que han pasado por aquí que difícilmente olvidaré”. Pero la lista es larga, entre jugadores, técnicos y personal logístico que ya no están, pero que fueron sus compañeros de vivencias y experiencias en el equipo: “son personas que le llegan a uno, son atentos y carismáticos”.
La mayor parte del tiempo Alirio la pasa con el equipo, no solo en los entrenamientos sino también en el estadio bogotano y en el de muchísimas partes de Colombia. “Gracias a Millos, conozco casi todas las ciudades, he conocido lugares en todas partes, he comido los platos típicos de muchas de las regiones del país y he compartido con todos los utileros de Colombia que también son mis amigos”. Millonarios le ha abierto las puertas para hacer lo que siempre quiso, pero asegura que lo más difícil de este trabajo es precisamente el no tener tiempo disponible para su familia. “hay días que llego a la casa y mis hijos ya están dormidos. Muchos de los festivos me los pierdo y ni hablar de los cumpleaños y fechas especiales”.
Convive todo el día con el equipo y pasa el mayor tiempo con ellos, más que con su propia familia: “ya en mi casa están acostumbrados al ritmo de vida que llevo, pues a las 6:00 de la mañana estoy en el club hasta las 8:00 de la noche cuando regreso a mi hogar. Ellos se sienten orgullosos de mi y les gusta mi labor”. Y aunque parece una exageración el horario de trabajo, los resultados de tanto esfuerzo se ven reflejados en el trato del equipo. Osvaldo José Henríquez, jugador del equipo profesional asegura: “el viejo Alirio es un bacán, siempre tiene una sonrisa para con nosotros y ni hablar de su trabajo, todo siempre está perfectamente organizado, limpio y a tiempo”
Ya son casi las 12 del medio día y el entrenamiento culmina. Entre tanto, los jugadores se saludan unos, se quitan la camisa, toman agua, aprovechan para cantarle el cumpleaños a uno de ellos. Alirio se queda en la cancha recogiendo los balones: los mete en una bolsa plástica y se los echa al hombro, camina lento detrás de ellos, son aproximadamente 60, entre el grupo profesional y los inferiores. Unos aprovechan para molestarlo, hacerle cosquillas, quitarle la gorra, en fin; como en una clase de colegio, Alirio es uno más de los estudiantes.
Cuando llegan al vestier, se quitan los guayos, las pantalonetas, las camisas, las zapatillas, las vendas, todo encima de todo, luego se dan una ducha, se cambian y se van para su casa. Mientras eso sucede, Alirio tiene que separar toda la ropa sucia de la limpia, mandarlas a lavar y luego de arreglar el desorden que hay en dos de los cuartos del club de Millonarios, dejar todo listo para el día siguiente. “los jugadores tienen un número y un casillero establecido. Mi labor es que en ese lugar ellos encuentren sus respectivos uniformes, guayos y demás accesorios, para el entrenamiento del día de mañana o, en su defecto para el partido”. Cuando termina de organizar las prendas, su próxima labor es guardar los balones en donde corresponde, los conos, cerrar el gimnasio, el consultorio médico y asegurarse de que cada cosa está en su lugar.
Alirio dice que aunque hace lo que más le gusta, hay algo que aún no ha podido cumplir: “mi mayor anhelo es ser campeón con Millos, nunca he podido serlo”. También tiene las esperanzas puestas en que este año suceda ello. “cada año el sueño se repite, la ilusión nunca se acaba”. El día que Millonarios sea campeón sin duda, no solo será un triunfo para el equipo y los hinchas, también lo será para Alirio, una persona que tal vez nadie ve, pero es pieza fundamental del equipo, un equipo que le ha dado mucho y que él le ha dado todo: su tiempo, su amor, su dedicación, su esfuerzo.
Aunque poco o nada se sabe de todo el grupo humano que está detrás de un equipo profesional, es impresionante cómo cada uno de ellos cumple una labor especial. Son tan importantes como cualquier otro jugador, que sería imposible continuar sin alguno de ellos. Alirio, más que el utilero es el amigo, el padre, el consejero, el que le levanta el ánimo a los muchachos frente a las derrotas. Tal vez Millonarios le ha dado mucho, pero lo que él realmente no sabe, es que él ha dado mucho más de lo que pueden darle.
Y ahí va Alirio, un hombre de 50 años, de estatura baja, de piel morena, otra vez detrás de los jugadores, es un nuevo día para él, en medio de las cámaras y grabadoras que entrevistan a las estrellas del futbol, nadie lo mira, ni lo graban, ni los periodistas le hablan. Pero esperen un momento… él no lo necesita, él brilla con luz propia.
Son las 6:30 de la mañana y José Alirio Ramírez se dispone a trabajar en lo que desde hace 14 años se ha convertido en su vida. Mientras los jugadores del equipo profesional Millonarios van llegando al entrenamiento, Alirio, como todos lo llaman, prepara la cancha.
Es un día lluvioso, pero eso no es impedimento para que el equipo practique y Alirio cumpla sus labores. En la cancha está pendiente de todo: balones, conos, el agua de los jugadores, en fin. En el lugar del juego él es un jugador más. Se pierde entre todo el equipo. Si todos corren hacia un lado o de una cancha a otra, ahí va Alirio también, detrás de ellos, como uno más. Fácilmente podría parecer el técnico o por qué no, el arquero, el médico, el gerente, entre un número casi interminable de adjetivos.
Alirio, tiene 4 hijos: dos hombres y dos mujeres. En su casa solo se respira futbol. Desde su esposa hasta el menor de sus hijos son hinchas empedernidos del ‘azul azul’. “Yo creo que eso se lleva en la sangre. La primera vez que entré al estadio fue a las 12 años a ver un partido de Millonarios. Mi gran anhelo era estar ahí. Yo sabía en el fondo que algún día cumpliría mi sueño”. Lo que parecía un sueño se convirtió en su día a día, su sustento, su alegría y muchas veces su tristeza. “Somos como una familia, lo que le pasa a uno es como si le pasara a todos. Lo más duro de este trabajo es salir cabizbajos de las derrotas”.
Alirio, desde muy joven, empezó a trabajar. Primero se desempeñó por muchos años como almacenista. En ese lugar, conoció a personas maravillosas, amigos que aún conserva, pero siempre sentía que algo faltaba en su vida. Durante su período de almacenista, se casó y se convirtió en padre, razón que lo obligó a cambiar de trabajo.
Luego de una larga búsqueda, fue contratan por Cervecería Águila en Tocancipá. En este lugar laboró dos años, hasta que un amigo le comentó que estaban buscando utileros en Millonarios. Él sentía que era la oportunidad perfecta, trabajar en lo que realmente le gusta y apasiona.
“Todavía recuerdo como si fuera ayer el primer día que llegué al club. Era una mezcla de sensaciones. Por un lado, la incertidumbre, pero por el otro, la gran emoción de llegar a un lugar donde siempre se respira futbol, en el lugar que quiero y con el equipo que siempre soñé”. En esa mañana de Abril, Alirio se levantó muy temprano a su nuevo lugar de trabajo. Era el primer día del resto de sus días. Como un niño con su juguete nuevo, se sentía realmente feliz “con decirle que llegué primero que todos”, lo dice con tono jocoso mientras continúa narrando “recuerdo que ese día todos me trataron con mucho cariño. Al comienzo fue duro acostumbrarme al ritmo de trabajo y a toda esa responsabilidad que significaba ser el utilero de un equipo grande”
Mientras que el tiempo pasaba, Alirio se iba encariñando con todos los que hacen posible “Millonarios”, pero asegura que es muy triste ver cómo unos entran y salen constantemente del equipo: “siempre, cuando alguien sale del equipo, se siente el vacío. Yo por mi parte, recuerdo mucho al arquero uruguayo Héctor Burguez. Nos hicimos tan amigos que él siempre se preocupaba por mi familia y estaba pendiente de mis problemas; él es una de las personas que han pasado por aquí que difícilmente olvidaré”. Pero la lista es larga, entre jugadores, técnicos y personal logístico que ya no están, pero que fueron sus compañeros de vivencias y experiencias en el equipo: “son personas que le llegan a uno, son atentos y carismáticos”.
La mayor parte del tiempo Alirio la pasa con el equipo, no solo en los entrenamientos sino también en el estadio bogotano y en el de muchísimas partes de Colombia. “Gracias a Millos, conozco casi todas las ciudades, he conocido lugares en todas partes, he comido los platos típicos de muchas de las regiones del país y he compartido con todos los utileros de Colombia que también son mis amigos”. Millonarios le ha abierto las puertas para hacer lo que siempre quiso, pero asegura que lo más difícil de este trabajo es precisamente el no tener tiempo disponible para su familia. “hay días que llego a la casa y mis hijos ya están dormidos. Muchos de los festivos me los pierdo y ni hablar de los cumpleaños y fechas especiales”.
Convive todo el día con el equipo y pasa el mayor tiempo con ellos, más que con su propia familia: “ya en mi casa están acostumbrados al ritmo de vida que llevo, pues a las 6:00 de la mañana estoy en el club hasta las 8:00 de la noche cuando regreso a mi hogar. Ellos se sienten orgullosos de mi y les gusta mi labor”. Y aunque parece una exageración el horario de trabajo, los resultados de tanto esfuerzo se ven reflejados en el trato del equipo. Osvaldo José Henríquez, jugador del equipo profesional asegura: “el viejo Alirio es un bacán, siempre tiene una sonrisa para con nosotros y ni hablar de su trabajo, todo siempre está perfectamente organizado, limpio y a tiempo”
Ya son casi las 12 del medio día y el entrenamiento culmina. Entre tanto, los jugadores se saludan unos, se quitan la camisa, toman agua, aprovechan para cantarle el cumpleaños a uno de ellos. Alirio se queda en la cancha recogiendo los balones: los mete en una bolsa plástica y se los echa al hombro, camina lento detrás de ellos, son aproximadamente 60, entre el grupo profesional y los inferiores. Unos aprovechan para molestarlo, hacerle cosquillas, quitarle la gorra, en fin; como en una clase de colegio, Alirio es uno más de los estudiantes.
Cuando llegan al vestier, se quitan los guayos, las pantalonetas, las camisas, las zapatillas, las vendas, todo encima de todo, luego se dan una ducha, se cambian y se van para su casa. Mientras eso sucede, Alirio tiene que separar toda la ropa sucia de la limpia, mandarlas a lavar y luego de arreglar el desorden que hay en dos de los cuartos del club de Millonarios, dejar todo listo para el día siguiente. “los jugadores tienen un número y un casillero establecido. Mi labor es que en ese lugar ellos encuentren sus respectivos uniformes, guayos y demás accesorios, para el entrenamiento del día de mañana o, en su defecto para el partido”. Cuando termina de organizar las prendas, su próxima labor es guardar los balones en donde corresponde, los conos, cerrar el gimnasio, el consultorio médico y asegurarse de que cada cosa está en su lugar.
Alirio dice que aunque hace lo que más le gusta, hay algo que aún no ha podido cumplir: “mi mayor anhelo es ser campeón con Millos, nunca he podido serlo”. También tiene las esperanzas puestas en que este año suceda ello. “cada año el sueño se repite, la ilusión nunca se acaba”. El día que Millonarios sea campeón sin duda, no solo será un triunfo para el equipo y los hinchas, también lo será para Alirio, una persona que tal vez nadie ve, pero es pieza fundamental del equipo, un equipo que le ha dado mucho y que él le ha dado todo: su tiempo, su amor, su dedicación, su esfuerzo.
Aunque poco o nada se sabe de todo el grupo humano que está detrás de un equipo profesional, es impresionante cómo cada uno de ellos cumple una labor especial. Son tan importantes como cualquier otro jugador, que sería imposible continuar sin alguno de ellos. Alirio, más que el utilero es el amigo, el padre, el consejero, el que le levanta el ánimo a los muchachos frente a las derrotas. Tal vez Millonarios le ha dado mucho, pero lo que él realmente no sabe, es que él ha dado mucho más de lo que pueden darle.
Y ahí va Alirio, un hombre de 50 años, de estatura baja, de piel morena, otra vez detrás de los jugadores, es un nuevo día para él, en medio de las cámaras y grabadoras que entrevistan a las estrellas del futbol, nadie lo mira, ni lo graban, ni los periodistas le hablan. Pero esperen un momento… él no lo necesita, él brilla con luz propia.
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